La mesa revisó los avances más recientes en imagen retiniana, destacando el papel de la OCTA, autofluorescencia y OCT de alta resolución en patología vascular, DMAE, uveítis y miopía. Se presentaron nuevos biomarcadores (IRMAs, dimensión fractal, puntos hiperreflectivos, ripple) con valor pronóstico e incluso implicaciones sistémicas como riesgo cardiovascular. En DMAE, la IA emerge como herramienta clave para detectar fluido, segmentar lesiones y predecir respuesta terapéutica. En uveítis, la imagen multimodal permite diferenciar subtipos de coroiditis y reducir pruebas invasivas. En miopía patológica, la multimodalidad es esencial para evitar diagnósticos erróneos y guiar mejor el tratamiento.