SERV – Sociedad Española de Retina y Vítreo

Edema macular pseudofáquico: nuevas perspectivas sobre tratamiento y profilaxis

Comparte este post

El edema macular pseudofáquico continúa siendo una de las complicaciones más estudiadas tras la cirugía de catarata. Aunque la mayoría de los pacientes evoluciona favorablemente, un pequeño porcentaje desarrolla una inflamación macular capaz de comprometer la recuperación visual.

En un nuevo episodio del podcast de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), se revisa un artículo publicado en Survey of Ophthalmology que analiza la evidencia más reciente sobre esta entidad, abordando su fisiopatología, diagnóstico, tratamiento y el controvertido papel de la profilaxis farmacológica.

Una complicación poco frecuente, pero clínicamente relevante

El edema macular pseudofáquico, también conocido como síndrome de Irvine-Gass, aparece como consecuencia de la cirugía de catarata y se caracteriza por la acumulación de líquido en la región macular.

La revisión explica que la incidencia varía considerablemente según los criterios diagnósticos utilizados. Mientras que los casos con repercusión visual representan un porcentaje reducido, las técnicas de imagen como la tomografía de coherencia óptica (OCT) permiten detectar alteraciones anatómicas subclínicas con mucha mayor frecuencia.

La inflamación como mecanismo principal

Durante años se pensó que la tracción vítrea era el principal mecanismo responsable de esta enfermedad. Sin embargo, la evidencia actual sitúa a la inflamación como el factor predominante.

La cirugía desencadena una respuesta inflamatoria que altera la barrera hematorretiniana y aumenta la permeabilidad vascular, favoreciendo la acumulación de líquido en la retina. Diversos mediadores inflamatorios, como las prostaglandinas, las interleucinas, el TNF-alfa o el VEGF, participan en este proceso.

La OCT, herramienta fundamental para el diagnóstico

La OCT se ha convertido en la prueba de referencia para diagnosticar el edema macular pseudofáquico.

Entre los hallazgos más característicos destacan el aumento del grosor macular, la presencia de quistes intrarretinianos y, en algunos casos, líquido subretiniano. Además, la integridad de la zona elipsoide constituye un importante marcador pronóstico para la recuperación visual.

Identificar a los pacientes con mayor riesgo

El artículo revisa numerosos factores de riesgo asociados al desarrollo de edema macular pseudofáquico.

La diabetes, especialmente cuando existe retinopatía diabética o un mal control metabólico, representa uno de los principales factores predisponentes. También aumentan el riesgo la uveítis, la membrana epirretiniana, las oclusiones venosas retinianas, la cirugía previa de desprendimiento de retina y determinadas complicaciones quirúrgicas, como la rotura capsular posterior o la diálisis zonular.

Además, haber desarrollado edema macular pseudofáquico en un ojo incrementa notablemente la probabilidad de presentarlo en el ojo contralateral tras una futura cirugía de catarata.

El tratamiento continúa centrado en controlar la inflamación

Uno de los mensajes principales de la revisión es que los corticoides siguen siendo la base del tratamiento.

Aunque muchos casos pueden resolverse de forma espontánea, el tratamiento antiinflamatorio continúa siendo la estrategia terapéutica más utilizada. Los autores revisan tanto los corticoides tópicos como las diferentes alternativas para casos persistentes, incluyendo la triamcinolona y los implantes intravítreos de dexametasona o fluocinolona.

Por el contrario, el papel de los anti-VEGF continúa siendo incierto debido a la escasez de estudios de alta calidad y a la predominancia del componente inflamatorio sobre el angiogénico.

¿Debe realizarse profilaxis en todos los pacientes?

La parte más relevante del artículo aborda una de las cuestiones que más debate genera actualmente: la profilaxis farmacológica tras la cirugía de catarata.

Tras revisar los principales estudios y metaanálisis disponibles, los autores concluyen que la evidencia científica no respalda el uso rutinario de profilaxis en pacientes de bajo riesgo.

Aunque algunos trabajos muestran una reducción del edema detectado mediante OCT, no existe una demostración consistente de que ello se traduzca en una mejor recuperación visual a medio o largo plazo. Además, desde el punto de vista económico, tratar preventivamente a todos los pacientes supondría un elevado coste sanitario y conduciría a administrar medicación innecesaria a la inmensa mayoría de ellos.

Por este motivo, las principales sociedades científicas recomiendan reservar la profilaxis para pacientes con factores de riesgo claramente identificados.

Una revisión útil para la práctica clínica

Este trabajo ofrece una actualización completa sobre una complicación frecuente tras la cirugía de catarata y proporciona una visión práctica basada en la evidencia disponible.

Sus principales conclusiones refuerzan la importancia de identificar correctamente a los pacientes de alto riesgo, utilizar la OCT como herramienta diagnóstica principal y mantener a los corticoides como tratamiento de referencia, evitando la profilaxis indiscriminada cuando no existe una indicación clara