Las inyecciones intravítreas son, actualmente, el procedimiento intraocular más realizado en oftalmología, y su volumen sigue aumentando año tras año. Ya en 2018 se estimó que en 2016 se habían realizado en el mundo alrededor de 20 millones de procedimientos, cifra que continúa al alza. En este contexto, la seguridad y la asepsia cobran un papel central, especialmente para prevenir la complicación más temida: la endoftalmitis.
Aunque la endoftalmitis es infrecuente, su impacto puede ser devastador. En la mayoría de los casos, está causada por microorganismos de la flora conjuntival que se inoculan durante el procedimiento. De ahí la importancia de aplicar medidas eficaces y basadas en evidencia.
Endoftalmitis y profilaxis: por qué ya no se recomiendan antibióticos tópicos
Cuando comenzaron a generalizarse las terapias anti-VEGF hace aproximadamente dos décadas, era habitual indicar antibióticos tópicos antes y después de la inyección. Con el tiempo, la evidencia fue clara:
No reducen la incidencia de endoftalmitis con esa pauta.
Su uso repetido favorece resistencias bacterianas.
De hecho, un estudio publicado en 2018 estimó que la incidencia de endoftalmitis era tres veces mayor en pacientes que habían utilizado antibioterapia tópica profiláctica, probablemente por selección de flora resistente.
La flora conjuntival, aunque normalmente inocua, es variada y presenta diferencias entre individuos según edad, sexo, zona geográfica y comorbilidades, lo que refuerza la necesidad de medidas antisépticas eficaces y estandarizadas.
Povidona yodada: la medida antiséptica clave en oftalmología
En la preparación preoperatoria ocular, el antiséptico más empleado es la povidona yodada. Las guías europeas y la Academia Americana recomiendan clásicamente el uso de povidona yodada al 5% en saco conjuntival.
Un aspecto relevante es que, a concentraciones elevadas, el yodo se libera con menor facilidad; al diluir la solución, aumenta la disponibilidad de yodo libre, el componente con efecto antimicrobiano.
Publicaciones de referencia (incluyendo la SFRS, 2013, y Ophthalmology, 2017) concluyen que la povidona yodada al 5%, aplicada en saco conjuntival al menos 3 minutos antes del procedimiento, constituye una de las medidas más efectivas para reducir el riesgo infeccioso.
¿Puede una concentración más baja ser igual o más eficaz? Evidencia sobre el 0,6%
En años recientes, diversos estudios han analizado concentraciones más bajas, especialmente povidona yodada al 0,6%, con resultados muy interesantes.
Estudio en European Journal of Ophthalmology (2019)
Se concluye que la povidona yodada al 0,6% puede tener un efecto antiséptico similar al 5%, con actividad antimicrobiana más rápida, explicado por una mayor disponibilidad inmediata de yodo libre.
Evidencia in vitro (2019–2020)
Estudios experimentales apoyan que concentraciones alrededor del 0,6% muestran un efecto bactericida más rápido que el 5% por liberación más eficiente del yodo libre.
Nature Scientific Reports (2021): reducción real de flora conjuntival
Un estudio relevante evaluó la eficacia del 0,6% en pacientes que iban a recibir tratamiento intravítreo. El diseño incluyó el ojo contralateral como control, lo que reduce el sesgo derivado de diferencias de flora entre personas.
208 pacientes
Povidona yodada al 0,6% en gotas, preparada comercialmente:
3 veces al día durante 3 días previos
y 1 hora antes del procedimiento
Cultivo conjuntival antes y después, en agar sangre y agar chocolate
Resultados principales
Erradicación del 80% de bacterias grampositivas en las muestras tratadas.
Eliminación completa de bacterias gramnegativas tras la profilaxis.
Buena tolerancia: hiperemia conjuntival en 3,9% (8 de 208 pacientes).
Dado que concentraciones altas pueden ser más tóxicas para el epitelio corneal y no se recomiendan en administración repetida, el perfil de tolerancia del 0,6% resulta especialmente relevante.
Comparativa de concentraciones: 5% vs 2,5% vs 1,25%
Otro estudio (Microbiology, 2021) comparó la eficacia antiséptica de povidona yodada al 5%, 2,5% y 1,25% en 60 ojos de 45 pacientes, con muestras antes y 3 minutos después de una instilación única.
No hubo diferencias significativas en reducción de colonias entre grupos.
Sí hubo diferencias en disconfort, siendo menor en el grupo con 1,25%.
Esto abre la puerta a concentraciones más bajas con buena eficacia y mejor tolerancia, aunque el cuerpo de evidencia aún requiere consolidación.
Experiencia clínica con povidona yodada al 1%: práctica diaria y tolerancia
La Dra. Alonso Martínez destaca la experiencia del Dr. José Gerardo García Aguirre (México), quien utiliza povidona yodada al 1% en una sola instilación entre 30 y 60 segundos antes del procedimiento.
Según su práctica:
La preparación se elabora diariamente por enfermería desde 2021.
No se han observado efectos adversos relevantes.
Aunque esto no sustituye la evidencia formal ni las guías, representa un enfoque cada vez más debatido en entornos clínicos.
Lidocaína y povidona yodada: el orden importa
En algunos protocolos se utiliza gel de lidocaína para mejorar el confort del paciente. En este punto, hay una recomendación práctica clave:
Si se utiliza gel de lidocaína, debe aplicarse después de la povidona yodada.
¿Por qué? Porque el gel puede actuar como barrera física e impedir el contacto adecuado del antiséptico con la superficie ocular, disminuyendo su efecto bactericida.
Un estudio in vitro (Journal of Cataract & Refractive Surgery, 2020) evaluó la mezcla de gel de lidocaína con povidona yodada, sugiriendo eficacia comparable a la povidona aislada. Sin embargo, al ser in vitro, se necesitan más estudios en pacientes.
Conclusiones: mensajes para la práctica clínica
La evidencia disponible apunta a varios mensajes clave:
La povidona yodada sigue siendo la medida antiséptica más importante para reducir la carga bacteriana conjuntival antes de inyecciones intravítreas.
Las concentraciones más bajas (0,6%–1%) muestran, en ciertos estudios, eficacia comparable y mejor tolerancia, con posible acción bactericida más rápida.
A día de hoy, las guías recomiendan 5% en saco conjuntival, por lo que cualquier ajuste debe valorarse en el marco de protocolos, evidencia y consensos locales.
Si se utiliza lidocaína en gel, lo adecuado es aplicarla después del antiséptico.


