En este artículo 10 apartados
- Un caso dentro del ensayo PIONEER
- Cómo funciona la terapia: vector optogenético y gafas
- El paciente y los resultados de seguridad
- El entrenamiento, una pieza clave
- Resultados en las pruebas conductuales
- Evidencia neurofisiológica con electroencefalograma
- Observaciones en la vida cotidiana
- Limitaciones: un único paciente
- Conclusión
- Preguntas frecuentes
En pocas palabras
- Un paciente de 58 años con percepción luminosa recibió un vector optogenético (ChrimsonR) y usó gafas de estimulación con luz de 595 nm.
- Con el ojo tratado y las gafas localizó y tocó un objeto grande en el 92% de los ensayos; sin gafas no percibía los objetos.
- El electroencefalograma mostró actividad occipital asociada, con una precisión del 78% para distinguir la presencia del objeto.
- Es una prueba de concepto en un único paciente, sin acontecimientos adversos en 84 semanas, que no permite generalizar.
La optogenética es uno de los campos más innovadores de la restauración visual. El episodio parte de una noticia que se cita en el audio: el Premio Nobel de Medicina 2026 concedido a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y la optogenética.
Con ese motivo, se analiza un artículo publicado en Nature Medicine: Partial recovery of visual function in a blind patient after optogenetic therapy, es decir, «recuperación parcial de la función visual en un paciente ciego tras terapia optogenética». El trabajo se centra en pacientes con retinosis pigmentosa avanzada.
Un caso dentro del ensayo PIONEER
El artículo presenta los resultados de un participante del estudio PIONEER, un ensayo clínico abierto de fase 1/2a. Su objetivo principal era evaluar la seguridad y, como objetivo secundario, la eficacia de un tratamiento experimental para pacientes con retinosis pigmentosa no sindrómica avanzada.
Conviene subrayarlo desde el principio: se trata del análisis de un único caso dentro del ensayo, no de los resultados de toda la población del estudio.
Cómo funciona la terapia: vector optogenético y gafas
Según el artículo, la optogenética es un enfoque independiente de la mutación, pensado para restaurar la función visual en fases avanzadas de la enfermedad, cuando la visión ya se ha perdido.
El tratamiento combina dos elementos:
- Una inyección intravítrea de un vector viral adenoasociado que codifica una proteína sensible a la luz, ChrimsonR.
- Unas gafas diseñadas específicamente para estimular con luz las células ganglionares de la retina modificadas con ese vector.
No es, por tanto, una terapia génica aislada. Las gafas incorporan una cámara neuromórfica que detecta cambios locales en la intensidad luminosa. Esa información se transforma en imágenes monocromáticas que se proyectan sobre la retina en tiempo real mediante pulsos de luz de 595 nm, con el fin de activar las células ganglionares que expresan ChrimsonR.
El paciente y los resultados de seguridad
El participante era un hombre de 58 años, diagnosticado de retinosis pigmentosa unos 40 años antes, con una agudeza visual limitada a percepción luminosa.
El ojo con peor visión recibió una única inyección intravítrea de 5 × 1010 genomas vectoriales. Se realizaron controles oftalmológicos y evaluaciones anatómicas con OCT, fotografía de fondo de ojo y autofluorescencia, a lo largo de 15 visitas en 84 semanas.
En cuanto a la seguridad, durante el seguimiento:
- No se detectó inflamación intraocular.
- No hubo cambios en la anatomía retiniana.
- No se registraron acontecimientos adversos oculares ni sistémicos.
El ojo tratado mantuvo la percepción luminosa durante las 84 semanas evaluadas.
El entrenamiento, una pieza clave
La recuperación no apareció inmediatamente tras la inyección. El entrenamiento sistemático con las gafas comenzó cuatro meses y medio después, ya que, según los datos preclínicos, la expresión de ChrimsonR-tdTomato en las células ganglionares foveales se estabilizaba entre los dos y los seis meses.
El paciente empezó a comunicar signos de mejoría visual siete meses después de iniciar el entrenamiento. El programa incluía:
- Ejercicios oculomotores.
- Alineación entre cámara, ojo y objetivo.
- Estrategias de exploración mediante movimientos de cabeza.
- Ejercicios de coordinación ojo-mano.
- Posteriormente, actividades relacionadas con situaciones de la vida diaria.
Lo que evalúa este caso es, por tanto, la combinación de tratamiento optogenético, dispositivo de estimulación y entrenamiento, no una simple secuencia de inyección y recuperación.
Resultados en las pruebas conductuales
Percibir, localizar y tocar un objeto
En la primera prueba, el paciente debía percibir, localizar y tocar un objeto sobre una mesa: uno grande (un cuaderno) y otro pequeño (una caja de grapas), con distintos contrastes.
Sin las gafas, tanto en condición binocular natural como usando solo el ojo tratado, no consiguió percibir los objetos. Con el ojo tratado y las gafas, percibió, localizó y tocó el objeto grande en el 92% de los ensayos (36 de 39).
La tasa de éxito fue significativamente mayor con el objeto grande que con el pequeño. No hubo diferencias significativas entre los niveles de contraste ni entre las tareas de percibir, localizar y tocar.
Percibir, contar y localizar vasos
En la segunda prueba se colocaron dos o tres vasos sobre una mesa. Sin estimulación con las gafas, el paciente no los percibió. Con el ojo tratado y las gafas:
- Los percibió en el 63% de los ensayos (12 de 19).
- Los contó correctamente en el 63%.
- Los localizó en el 58%.
Ambas pruebas muestran capacidad funcional únicamente cuando se combinan el ojo tratado y las gafas.
Evidencia neurofisiológica con electroencefalograma
Los investigadores no se limitaron a lo que el paciente refería. En un tercer experimento se utilizó un electroencefalograma multicanal durante una tarea de detección: se colocaba o no un vaso delante del paciente y este debía indicar si estaba presente.
La tasa de respuestas correctas fue del 41% (26 de 63 ensayos) en la condición monocular estimulada, frente al 5,8% (7 de 120) al agrupar las condiciones naturales binocular y monocular, con una diferencia estadísticamente significativa (p < 0,001).
La información que mejor discriminaba la presencia del objeto se localizaba sobre la corteza occipital contralateral a la estimulación monocular. Usando la actividad alfa de los canales occipitales, el algoritmo alcanzó una precisión media del 78% ± 4,8 para distinguir ensayos con y sin objeto en la condición estimulada y con los ojos abiertos, significativamente superior al azar.
Según los autores, estos registros sugieren que la actividad retiniana evocada por la estimulación optogenética se propagó hasta la corteza visual primaria y moduló su actividad.
Observaciones en la vida cotidiana
Estas observaciones deben diferenciarse de las pruebas experimentales controladas. Al usar las gafas en exteriores, el paciente comunicó espontáneamente que podía identificar pasos de peatones y contar sus franjas blancas.
También refirió mejoría en actividades como detectar un plato, una taza o un teléfono, localizar un mueble o detectar una puerta en un pasillo. Estas capacidades aparecían únicamente cuando utilizaba las gafas.
Limitaciones: un único paciente
Los autores hablan de recuperación parcial de la función visual: la estimulación optogenética desencadenada por la escena visual produjo percepción suficiente para orientarse hacia determinados objetos y realizar tareas visuomotoras, como alcanzarlos.
La limitación principal es evidente: se trata de un solo participante. Hasta finales de 2020, siete pacientes habían recibido la inyección intravítrea, pero, debido a la pandemia de COVID-19, solo este pudo completar un entrenamiento postinyección sostenido. Por ello, no había sido posible evaluar la terapia combinada en los demás, y estos resultados no pueden extrapolarse a otros pacientes.
Conclusión
El artículo aporta una prueba de concepto con evidencia psicofísica y neurofisiológica de recuperación parcial de la función visual en un participante concreto. Tras recibir el vector optogenético y completar un entrenamiento prolongado, este paciente, que partía de percepción luminosa, logró percibir, localizar y manipular objetos con el ojo tratado y las gafas, con actividad occipital asociada en el electroencefalograma.
Los autores concluyen que la estimulación optogenética de las células ganglionares de la retina humana mediante un sistema de proyección de luz conectado a una cámara es una vía prometedora para restaurar parcialmente la visión en la retinosis pigmentosa avanzada. Como se subraya en el episodio, es un buen ejemplo de la importancia de diferenciar una prueba de concepto prometedora de resultados generalizables.
Preguntas frecuentes
¿En qué consiste la terapia optogenética descrita en Nature Medicine?
Combina una inyección intravítrea de un vector viral adenoasociado que codifica la proteína sensible a la luz ChrimsonR con unas gafas que estimulan las células ganglionares modificadas. Las gafas llevan una cámara neuromórfica y proyectan imágenes monocromáticas sobre la retina con pulsos de luz de 595 nm.
¿Fue segura la terapia en este paciente?
Durante las 84 semanas de seguimiento no se detectó inflamación intraocular, no hubo cambios en la anatomía retiniana ni acontecimientos adversos oculares o sistémicos. El ojo tratado mantuvo la percepción luminosa.
¿Cuánto tardó en aparecer la mejoría visual?
El entrenamiento con las gafas comenzó cuatro meses y medio después de la inyección, y el paciente empezó a referir mejoría siete meses después de iniciarlo. La recuperación depende de la combinación de vector, gafas y entrenamiento.
¿Pueden generalizarse estos resultados a otros pacientes con retinosis pigmentosa?
No. Se trata de un único participante del ensayo PIONEER; de los siete pacientes inyectados hasta finales de 2020, solo él pudo completar el entrenamiento por la pandemia de COVID-19. Los autores hablan de recuperación parcial y dependiente del sistema de gafas.
Si quieres conocer todos los matices de este trabajo, te invitamos a escuchar el episodio completo en el reproductor de esta misma página.

