El edema macular es una de las principales causas de pérdida de visión en enfermedades retinianas como la retinopatía diabética y la oclusión venosa, que afectan a millones de personas en todo el mundo. Con el paso del tiempo, diversas clasificaciones han sido fundamentales para identificar y manejar esta patología, mejorando los resultados para los pacientes. Hoy en día, gracias a los avances tecnológicos, contamos con una herramienta esencial para el diagnóstico y seguimiento: la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT).
Clasificaciones clásicas del edema macular
Aunque la OCT se ha consolidado como la herramienta estándar en la evaluación del edema macular, es importante reconocer dos clasificaciones tradicionales que siguen siendo útiles, sobre todo en entornos con recursos limitados:
- Clasificación del ETDRS
- Originada en los años 80 durante el Early Treatment Diabetic Retinopathy Study (ETDRS), esta clasificación permite evaluar el engrosamiento retiniano y la presencia de exudados duros cercanos al centro de la mácula. Se basa en la exploración clínica y las retinografías, lo que la hace útil cuando no se dispone de tecnologías avanzadas.
- Clasificación angiográfica con fluoresceína
- A través de la angiografía fluoresceínica, se distingue entre:
- Edema focal
- Edema difuso
- Edema mixto
- Este enfoque sigue siendo complementario, especialmente en las fases iniciales del diagnóstico o cuando se necesita confirmar la presencia de fuga vascular.
- A través de la angiografía fluoresceínica, se distingue entre:
La OCT como herramienta central en el diagnóstico y seguimiento
Con la llegada de las terapias intravítreas, la OCT se ha consolidado como la prueba estándar en el diagnóstico, clasificación y seguimiento del edema macular. Entre sus ventajas se incluyen:
- No invasiva y rápida.
- Proporciona imágenes de alta calidad.
- Permite la visualización detallada de las distintas capas retinianas, casi como un corte histológico.
Hoy en día, la interpretación del edema macular es más compleja. Ya no se limita a describirlo como localizado, difuso o con patrón espongiforme, sino que se evalúan aspectos más profundos como la afectación de capas específicas y la presencia de biomarcadores estructurales, los cuales tienen un impacto directo sobre la visión.
La nueva clasificación de Panozzo: un enfoque más detallado
Un grupo de investigadores italianos liderados por Panozzo ha propuesto una clasificación más detallada del edema macular diabético basada en siete características estructurales observadas a través de la OCT. Este enfoque tiene como objetivo:
- Mejorar la precisión en la evaluación del estado de la enfermedad.
- Ayudar a elegir el tratamiento más adecuado para cada paciente.
- Facilitar la comparación de estudios clínicos.
- Predecir la respuesta terapéutica de forma más fiable.
Las siete características clave de la clasificación de Panozzo
- Espesor macular central o volumen macular:
- <10%: Mínimo.
- 10-30%: Moderado.
- 30%: Grave.
- Presencia y patrón de quistes:
- Pequeños, aislados o coalescentes.
- Fluido subretiniano:
- Presencia de líquido debajo de la retina.
- Estado de la capa de elipsoides:
- Indicador clave para la visión.
- Estado de la membrana limitante externa:
- Afecta la estructura de la retina.
- Evaluación de la retina externa:
- Clave para el pronóstico visual.
- Interfase vítreo-retiniana:
- La presencia de tracción vítrea puede cambiar el tratamiento de farmacológico a quirúrgico.
Conclusión
La nueva clasificación del edema macular basada en OCT representa un avance significativo hacia una oftalmología más precisa y personalizada. No solo mejora el diagnóstico y la toma de decisiones terapéuticas, sino que también facilita el seguimiento y la comunicación entre especialistas. Como bien se menciona, “la excelencia del tratamiento depende de nuestra capacidad para definir con precisión el estado de la enfermedad”.