SERV – Sociedad Española de Retina y Vítreo

PRIMA: EI implante subretiniano para pacientes con DMAE y atrofia geogråfica.

Comparte este post

PRIMA: el implante subretiniano que busca restaurar visión en pacientes con atrofia geográfica

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) continúa siendo una de las principales causas de pérdida visual irreversible en adultos. En sus fases avanzadas, especialmente cuando aparece atrofia geográfica, las opciones terapéuticas actuales logran ralentizar la progresión de la enfermedad, pero no recuperar la visión perdida.

En este contexto surge PRIMA, un sistema protésico subretiniano fotovoltaico diseñado para intentar restaurar función visual en pacientes con pérdida visual severa secundaria a atrofia geográfica.


¿Qué ocurre en la atrofia geográfica?

La fisiopatología de la DMAE implica un daño progresivo de estructuras fundamentales de la retina. Con el envejecimiento se acumulan drusas bajo la retina y el epitelio pigmentario, alterando el equilibrio metabólico y estructural del tejido retiniano.

A medida que la enfermedad progresa:

  • Se deteriora el epitelio pigmentario
  • Se afectan los fotorreceptores
  • Se altera la coriocapilar

Cuando este daño alcanza la región macular central, el paciente desarrolla una pérdida visual severa debido a la desaparición de las capas externas de la retina.


Limitaciones de los tratamientos actuales

Los tratamientos antiangiogénicos han transformado el manejo de la neovascularización subretiniana, pero no previenen la atrofia.

Por otro lado, los inhibidores del complemento pueden ralentizar la progresión de la enfermedad, aunque requieren inyecciones intravítreas frecuentes y no permiten recuperar visión.

Actualmente, no existe ningún tratamiento capaz de restaurar función visual cuando la atrofia geográfica afecta a la fóvea.


¿Cómo funciona el sistema PRIMA?

El sistema PRIMA está compuesto por:

  • Un implante subretiniano fotovoltaico
  • Unas gafas con cámara integrada

La cámara captura la imagen y proyecta luz infrarroja sobre el implante. Los píxeles fotovoltaicos convierten esa luz en impulsos eléctricos que estimulan las células bipolares de la retina.

Posteriormente:

  • Las células bipolares activan las células ganglionares
  • La señal se transmite al cerebro a través del nervio óptico

De esta forma, el dispositivo compensa la pérdida de los fotorreceptores utilizando las capas internas de la retina que permanecen funcionales.


Resultados visuales del estudio

El estudio incluyó 32 pacientes con pérdida visual severa y agudeza visual peor de 1,2 logMAR (aproximadamente 20/320).

Tras 12 meses:

  • El 81% de los pacientes mejoró al menos 0,2 logMAR
  • Esto equivalió aproximadamente a una ganancia de 10 letras en la cartilla visual

Además, el sistema permite ajustar:

  • El zoom
  • El brillo de la imagen proyectada

Los pacientes pudieron ampliar la imagen hasta 12 veces, logrando mejoras medias de 0,51 logMAR, equivalentes a unas 25 letras.

En uno de los casos, la mejora alcanzó 1,18 logMAR, es decir, 59 letras.


Seguridad y limitaciones

En cuanto al perfil de seguridad, se registraron 26 eventos adversos graves en 19 de los 38 pacientes implantados.

Entre las complicaciones descritas:

  • Aumento de la presión intraocular
  • Roturas retinianas periféricas
  • Un caso de desprendimiento de retina
  • Casos de neovascularización subretiniana tratados con terapias estándar

Además, la durabilidad a largo plazo del dispositivo todavía no está completamente establecida.


Selección de pacientes

El sistema requiere que la vía visual permanezca funcional:

  • Retina interna
  • Nervio óptico
  • Corteza visual

Por ello, no sería útil en patologías que afecten estas estructuras.

El estudio plantea además posibles aplicaciones futuras en otras enfermedades con atrofia central, como:

  • Degeneración miópica
  • Distrofias retinianas hereditarias

Un cambio conceptual en retina

PRIMA representa el primer implante de ayuda visual diseñado específicamente para pacientes con atrofia geográfica avanzada.

Aunque todavía requiere validación en estudios más amplios y seguimiento a largo plazo, introduce un cambio conceptual importante en retina: pasar de intentar frenar la enfermedad a buscar recuperar función visual.