En este episodio de Trends in Retina, el podcast de la Fundación Retina Plus, revisamos tres estudios recientes que cuestionan conceptos muy asentados en la práctica clínica y quirúrgica de la retina: el uso de antibióticos profilácticos tras las inyecciones intravítreas, el papel del pelado de la membrana limitante interna en el desprendimiento de retina con proliferación vitreorretiniana y la simetría en la progresión de la atrofia geográfica bilateral.
¿Son útiles los antibióticos tras las inyecciones intravítreas?
El primer estudio analizado es una revisión sistemática y metaanálisis sobre el empleo de antibióticos tópicos para prevenir la endoftalmitis después de una inyección intravítrea.
La endoftalmitis es una complicación poco frecuente, con una incidencia estimada de entre el 0,02 % y el 0,05 %, pero potencialmente devastadora. Precisamente por su gravedad, durante años se utilizaron antibióticos tópicos antes o después de las inyecciones con la intención de reducir el riesgo de infección.
El metaanálisis incluyó 22 estudios y cerca de 5,8 millones de inyecciones intravítreas, comparando aproximadamente 3,4 millones de procedimientos con profilaxis antibiótica frente a 2,4 millones sin ella.
Los resultados son claros: los antibióticos tópicos no redujeron la incidencia de endoftalmitis. Además, en el análisis específico de las inyecciones de antiangiogénicos, el grupo tratado con antibióticos presentó un riesgo significativamente mayor de endoftalmitis, aunque los autores calificaron esta evidencia como de muy baja certeza.
El mensaje para la práctica clínica es relevante: la prevención debe seguir apoyándose fundamentalmente en una correcta antisepsia con povidona yodada y una técnica rigurosa, evitando intervenciones cuya eficacia no ha sido demostrada.
Pelado de la membrana limitante interna en la proliferación vitreorretiniana grado C
El segundo trabajo nos lleva al quirófano. Se trata de un estudio multicéntrico internacional sobre el pelado de la membrana limitante interna (MLI) en pacientes con desprendimiento de retina regmatógeno y proliferación vitreorretiniana (PVR) grado C.
El estudio analizó 370 ojos, de los cuales 157 fueron tratados mediante pelado de la MLI y 213 sin esta maniobra.
Los resultados anatómicos favorecieron al grupo con pelado. El éxito quirúrgico después de una sola intervención alcanzó el 86,6 % frente al 73,2 % a los tres meses, y el 75,2 % frente al 65,3 % a los seis meses. También se observó una mayor tasa de reaplicación retiniana sin aceite de silicona y una menor necesidad de cirugías adicionales.
Los resultados funcionales también fueron favorables: aunque ambos grupos mejoraron su visión después de la cirugía, la mejoría fue superior entre los pacientes sometidos al pelado de la MLI. Además, cuando el pelado se extendía más allá de las arcadas vasculares, los resultados anatómicos y visuales eran todavía mejores.
Otro hallazgo relevante fue la reducción de reintervenciones por membrana epirretiniana secundaria: 8,9 % frente al 17,8 %. Estos resultados respaldan la hipótesis de que la MLI puede actuar como un andamiaje sobre el que prolifera tejido fibroso.
Aunque la técnica no está exenta de riesgos y son necesarios ensayos prospectivos aleatorizados, este estudio aporta evidencia favorable a considerar el pelado de la MLI dentro del abordaje quirúrgico de los desprendimientos de retina con PVR grado C.
Atrofia geográfica: ¿progresan igual los dos ojos?
El tercer artículo analiza una cuestión importante tanto para la práctica clínica como para la investigación: ¿la velocidad de crecimiento de la atrofia geográfica en un ojo permite predecir la evolución del ojo contralateral?
Durante años se ha asumido una cierta simetría en la progresión de la atrofia geográfica bilateral. Esta premisa incluso ha influido en el diseño de ensayos clínicos en los que un ojo recibe tratamiento mientras el contralateral funciona como control.
El estudio realizó un análisis post hoc de AREDS2, incluyendo 386 ojos de 193 participantes con atrofia geográfica bilateral. Los investigadores evaluaron la correlación entre la velocidad de crecimiento de las lesiones utilizando diferentes métodos de cálculo.
Los resultados mostraron que la correlación cambiaba sustancialmente según el método empleado. Con la tasa de crecimiento sin transformar, el coeficiente fue de 0,51; con la transformación por raíz cuadrada descendió a 0,38; y al ajustar por el perímetro de la lesión cayó hasta 0,11, sin significación estadística.
Además, la correlación fue mayor en lesiones pequeñas, extrafoveales y en ausencia de pseudodrusas reticulares. Esto sugiere que, junto a los factores sistémicos compartidos por ambos ojos, existen factores locales capaces de condicionar de manera independiente la progresión de cada retina.
La consecuencia práctica es importante: no debemos asumir que los dos ojos de un mismo paciente evolucionarán al mismo ritmo. Cada ojo debe monitorizarse de forma independiente, especialmente cuando existen lesiones grandes o multifocales.
Tres mensajes para llevar a la práctica
Este episodio deja tres conclusiones principales. En primer lugar, los antibióticos tópicos no reducen el riesgo de endoftalmitis después de las inyecciones intravítreas y la antisepsia con povidona yodada continúa siendo la medida preventiva fundamental.
En segundo lugar, el pelado de la membrana limitante interna se asocia con mejores resultados anatómicos y visuales y con menos reintervenciones en desprendimientos de retina con PVR grado C.
Y, finalmente, la atrofia geográfica bilateral puede evolucionar de manera considerablemente menos simétrica de lo que tradicionalmente se había asumido, reforzando la necesidad de valorar y monitorizar cada ojo individualmente.


