La evidencia científica en retina evoluciona constantemente y obliga a los especialistas a revisar de forma continua los datos que pueden modificar la práctica clínica. En este episodio de Trends in Retina, el podcast de la Fundación Retina Plus con supervisión científica de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), se analizan tres estudios recientes centrados en cirugía vitreorretiniana, biomarcadores de progresión en degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y tratamiento de la DMAE neovascular.
Aceite de silicona pesado frente a aceite estándar en desprendimientos complejos
El primer trabajo revisado corresponde a una revisión sistemática y metaanálisis publicada en la revista Retina, liderada por el Dr. Stanislao Rizzo y con participación del Dr. Carlos Mateo. El estudio compara los resultados obtenidos con aceite de silicona pesado frente al aceite de silicona estándar en cirugía de desprendimiento de retina primario complejo.
La principal justificación para utilizar aceite de silicona pesado es su mayor densidad, que permite un mejor tamponamiento de la retina inferior. Sin embargo, la cuestión clave es si esta ventaja teórica se traduce en mejores resultados anatómicos y funcionales.
La revisión incluyó seis estudios y un total de 984 ojos tratados. Los resultados mostraron tasas de éxito anatómico primario comparables entre ambos grupos, con aproximadamente un 80% de éxito para el aceite pesado frente a un 71% para el aceite estándar, sin diferencias estadísticamente significativas en el análisis agrupado.
No obstante, al analizar individualmente los estudios, se observó que cinco de los seis trabajos que utilizaron aceite pesado reportaron tasas de éxito superiores al 90%, mientras que varios estudios con aceite estándar mostraron resultados inferiores al 75%. Estos datos sugieren que podría existir un beneficio en determinados subgrupos de pacientes, especialmente en casos complejos con desgarros inferiores o proliferación vitreorretiniana.
Desde el punto de vista funcional, la mejoría visual fue similar entre ambos grupos, lo que indica que la recuperación visual depende principalmente del estado macular previo al desprendimiento más que del tipo de tamponador utilizado.
Donde sí aparecieron diferencias fue en el perfil de seguridad. El aceite de silicona pesado se asoció con una mayor incidencia de hipertensión ocular y emulsificación, lo que obliga a un seguimiento más estrecho y, en algunos casos, a considerar una retirada más precoz del material.
Aplicación práctica
El mensaje principal es que el aceite de silicona pesado puede constituir una herramienta útil en desprendimientos inferiores complejos, pero no sustituye una técnica quirúrgica adecuada. La correcta identificación de los desgarros retinianos y la eliminación eficaz de las tracciones vítreas continúan siendo los factores más importantes para el éxito quirúrgico.
Biomarcadores OCT que predicen progresión a DMAE avanzada
El segundo artículo analizado, publicado en Ophthalmology Retina, estudia los biomarcadores identificables mediante OCT asociados a progresión hacia formas avanzadas de DMAE. Los datos proceden del Amish Eye Study, una cohorte prospectiva que incluyó 243 ojos con DMAE precoz o intermedia seguidos durante dos años.
Durante el seguimiento, un 10,7% de los ojos progresó a DMAE avanzada. Los investigadores evaluaron numerosos biomarcadores estructurales, incluyendo depósitos drusenoides subretinianos, puntos hiperreflectivos, drusas hiporreflectivas, lesiones viteliformes adquiridas y atrofia incompleta del epitelio pigmentario y de la retina externa.
Tras el análisis multivariante, dos hallazgos destacaron claramente como predictores independientes de progresión:
Atrofia incompleta del epitelio pigmentario y la retina externa
Este biomarcador mostró una asociación especialmente potente con el desarrollo de DMAE avanzada, alcanzando un odds ratio cercano a 30.
Lesiones viteliformes adquiridas
Las lesiones viteliformes adquiridas también demostraron una fuerte asociación con progresión, con un odds ratio próximo a 16.
Por el contrario, las drusas cuticulares, pese a su elevada prevalencia en esta cohorte, no mostraron relación significativa con un mayor riesgo de progresión.
Aplicación práctica
Este trabajo pone de manifiesto la importancia de una lectura sistemática de las OCT en pacientes con DMAE intermedia. La identificación precoz de signos de atrofia incompleta puede ayudar a estratificar el riesgo y anticipar la progresión antes de que aparezcan manifestaciones clínicas evidentes de atrofia geográfica.
Entre las limitaciones del estudio destacan el seguimiento relativamente corto y el hecho de haberse realizado en una población Amish genéticamente homogénea, lo que podría limitar la extrapolación de los resultados a otras poblaciones.
¿Qué significa realmente el fluido persistente en DMAE neovascular?
El tercer estudio revisado corresponde a una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Ophthalmology Retina que aborda una de las cuestiones más debatidas en retina médica: la persistencia de fluido tras el tratamiento anti-VEGF en DMAE neovascular.
El análisis incluyó cincuenta estudios y más de 21.000 pacientes tratados con terapia intravítrea antiangiogénica.
Los resultados muestran que aproximadamente el 41% de los pacientes continúa presentando fluido retiniano a los 12 meses de tratamiento y cerca del 47% a los dos años. Además, se estima que alrededor del 18% de los pacientes nunca alcanzará una retina completamente libre de fluido pese al tratamiento prolongado.
Sin embargo, el hallazgo más relevante del estudio es que no todos los tipos de fluido tienen el mismo significado pronóstico.
Fluido subretiniano
El fluido subretiniano se asoció con mejores resultados visuales a largo plazo y podría ser tolerable en determinados pacientes manejados mediante estrategias treat-and-extend.
Fluido intrarretiniano
Por el contrario, la presencia de fluido intrarretiniano se relacionó de forma consistente con peores resultados visuales y constituye un marcador de peor pronóstico funcional.
Aplicación práctica
Este trabajo refuerza una tendencia cada vez más aceptada en la práctica clínica: el objetivo terapéutico no debe centrarse exclusivamente en conseguir una retina completamente seca, sino en individualizar las decisiones según el tipo y localización del fluido presente.
Al interpretar una OCT de un paciente con DMAE neovascular, resulta fundamental preguntarse no solo si existe fluido, sino también qué tipo de fluido es y dónde se encuentra localizado.
Conclusiones
Los tres trabajos analizados ofrecen enseñanzas relevantes para la práctica clínica diaria:
- El aceite de silicona pesado puede ser útil en desprendimientos inferiores complejos, aunque no ha demostrado una superioridad clara frente al aceite estándar.
- La atrofia incompleta del epitelio pigmentario y de la retina externa constituye uno de los biomarcadores OCT más potentes para predecir progresión a DMAE avanzada.
- En DMAE neovascular, la interpretación del fluido debe ser individualizada, ya que el significado pronóstico del fluido intrarretiniano y subretiniano es muy diferente.
