SERV – Sociedad Española de Retina y Vítreo

OVR y migraña, biomarcadores en paquicoroides, y agujero macular contralateral

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En este nuevo episodio de Trends in Retina, el podcast de la Fundación Retina Plus, revisamos tres estudios recientes que muestran cómo los datos clínicos y, especialmente, las técnicas de imagen pueden ayudarnos a identificar pacientes con mayor riesgo de progresión o de desarrollar determinadas patologías retinianas.

Abordamos la relación entre migraña y oclusión venosa retiniana (OVR) en pacientes jóvenes, los posibles biomarcadores de progresión dentro del espectro paquicoroideo y los factores que permiten estimar el riesgo de desarrollar un agujero macular de espesor completo en el ojo contralateral.

Migraña y riesgo de oclusión venosa retiniana en pacientes jóvenes

La oclusión venosa retiniana es más frecuente en pacientes mayores de 50 años y se relaciona habitualmente con factores como hipertensión arterial, diabetes o glaucoma. Sin embargo, cuando aparece en pacientes jóvenes, identificar otros posibles factores asociados cobra especial importancia.

El primer estudio analizado evaluó precisamente la relación entre migraña y OVR en pacientes de 55 años o menos. Se trata de un análisis retrospectivo basado en registros electrónicos de múltiples organizaciones sanitarias de Estados Unidos, con datos correspondientes al periodo comprendido entre marzo de 2006 y marzo de 2026.

Tras el emparejamiento por puntuación de propensión, se incluyeron más de 1,7 millones de pacientes en cada grupo, superando los 3,48 millones de personas en total.

En el grupo con migraña se registraron 462 casos de OVR, frente a 325 en el grupo control, con un riesgo relativo de 1,42. La asociación también se mantuvo al analizar por separado la oclusión de vena central y la oclusión de rama.

Sin embargo, es fundamental poner este resultado en contexto. Aunque el riesgo relativo fue superior entre los pacientes con migraña, el riesgo absoluto continuó siendo muy bajo: la incidencia acumulada fue del 0,026 % en pacientes con migraña frente al 0,019 % en controles.

El estudio presenta algunas limitaciones, entre ellas el uso de códigos diagnósticos sin confirmación clínica individual y la imposibilidad de ajustar los resultados según la severidad, frecuencia o tratamiento de la migraña.

Desde el punto de vista clínico, uno de los aspectos importantes es diferenciar correctamente el aura típica de la migraña, generalmente bilateral y transitoria, de una pérdida visual monocular indolora, que requiere una valoración oftalmológica urgente.

Paquicoroides: ¿qué ojos tienen mayor riesgo de progresar?

El segundo estudio se centra en una pregunta habitual ante el uso creciente de la OCT: cuando encontramos una coroides engrosada, ¿qué pacientes presentan realmente un mayor riesgo de progresión?

Se trata de un estudio prospectivo y multicéntrico realizado en Singapur y Hong Kong que siguió durante dos años a 205 ojos de 125 pacientes, con una edad media de 59 años y un grosor coroideo subfoveal de al menos 300 micras.

Los ojos fueron clasificados dentro de cuatro categorías del espectro paquicoroideo: paquicoroides no complicada, epiteliopatía pigmentaria paquicoroidea, coriorretinopatía serosa central y neovasculopatía paquicoroidea.

La mayoría permaneció estable durante el seguimiento. Solo 15 de los 205 ojos, un 7,3 %, progresaron a un subtipo peor en dos años.

El hallazgo más relevante apareció al analizar los ojos que desarrollaron neovascularización coroidea. Fueron 7 ojos, un 3,4 % del total, y todos presentaban desde el inicio una elevación superficial e irregular del epitelio pigmentario de la retina. Ninguno de los 89 ojos que no mostraban este hallazgo desarrolló neovascularización.

Esta alteración corresponde al conocido signo de la doble capa y podría ocultar redes neovasculares subclínicas detectables mediante angio-OCT. Por ello, se perfila como un posible biomarcador para ayudar a estratificar el riesgo.

El estudio, no obstante, contó con pocos eventos de progresión y un seguimiento de dos años, que podría resultar corto para una enfermedad crónica. Además, el criterio de grosor coroideo utilizado no constituye una definición universal de paquicoroides.

Los resultados apuntan así hacia una cuestión especialmente relevante para la práctica clínica: no se trata únicamente de reconocer la enfermedad paquicoroidea, sino de identificar qué ojos presentan un mayor riesgo de progresión.

Agujero macular: el riesgo en el ojo contralateral

El tercer estudio analiza el riesgo de desarrollar un agujero macular de espesor completo en el ojo contralateral de pacientes que ya presentan un agujero macular idiopático unilateral.

Un equipo de París revisó 576 pacientes, con una edad media de 67 años y un seguimiento medio de 27 meses. Mediante OCT se evaluó el estado de la interfaz vitreomacular del ojo contralateral.

Durante el seguimiento, 34 pacientes, un 5,9 %, desarrollaron un agujero macular de espesor completo en el segundo ojo. La incidencia acumulada fue del 4 % al año y del 12 % a los cinco años.

Sin embargo, el riesgo varió considerablemente según el estado de la interfaz vitreomacular:

  • Con desprendimiento posterior de vítreo completo: 1,7 %.
  • Con hialoides adherida pero sin tracción: 5,8 %.
  • Con tracción vitreomacular activa: 19,1 %.

En los ojos con tracción vitreomacular, el riesgo llegó al 27 % a los dos años. Además, en el análisis multivariante, la tracción vitreomacular fue el predictor independiente más fuerte, con una odds ratio de 12,9 frente a los ojos con desprendimiento posterior completo.

Otro resultado relevante fue que ni la longitud axial ni la miopía magna se asociaron con un mayor riesgo de bilateralización.

Estos datos refuerzan la importancia de evaluar mediante OCT el ojo contralateral de todo paciente con agujero macular unilateral y prestar especial atención a aquellos casos en los que existe tracción vitreomacular.

Tres ideas para llevar a la práctica clínica

Los tres trabajos analizados en este episodio permiten extraer tres mensajes principales:

1. Migraña y OVR: en pacientes de 55 años o menos, la migraña se asoció con un aumento del riesgo relativo de oclusión venosa retiniana, aunque el riesgo absoluto continuó siendo muy bajo.

2. Paquicoroides: la mayoría de los ojos permanecieron estables durante dos años, mientras que el signo de la doble capa apareció como un potencial marcador para identificar ojos con mayor riesgo de desarrollar neovascularización coroidea.

3. Agujero macular contralateral: la tracción vitreomacular fue el predictor de riesgo más importante para la bilateralización, por encima de factores como la longitud axial o la miopía.

Estos estudios muestran cómo la combinación de antecedentes clínicos y biomarcadores obtenidos mediante imagen puede contribuir a una estratificación del riesgo más precisa y a un seguimiento más individualizado de los pacientes.

Trends in Retina es un podcast de la Fundación Retina Plus, con la supervisión de la Sociedad Española de Retina y Vítreo, dirigido a profesionales sanitarios y producido con fines formativos y de divulgación científica. Sus contenidos no constituyen una recomendación clínica ni farmacológica y no sustituyen al criterio médico individualizado.