Las inyecciones intravítreas de fármacos anti-VEGF constituyen uno de los procedimientos más realizados en oftalmología y son fundamentales para el tratamiento de numerosas enfermedades retinianas, como la degeneración macular asociada a la edad neovascular, el edema macular diabético, las oclusiones venosas retinianas o la neovascularización coroidea miópica. Sin embargo, a pesar de su excelente perfil de seguridad, el riesgo de complicaciones graves continúa siendo una preocupación tanto para los especialistas como para los pacientes. Una de las más relevantes es el desprendimiento de retina.
La necesidad de cuantificar un riesgo poco frecuente
Aunque existían estudios individuales que describían casos de desprendimiento de retina tras inyecciones intravítreas, hasta ahora no se disponía de una estimación global basada en la evidencia disponible. Para responder a esta cuestión, los autores realizaron una revisión sistemática y metaanálisis siguiendo las recomendaciones PRISMA, analizando estudios publicados en MEDLINE, Embase y Cochrane CENTRAL.
Tras revisar más de mil publicaciones, se incluyeron finalmente doce estudios que aportaban información sobre más de 834.000 inyecciones intravítreas, convirtiéndose en uno de los análisis más amplios realizados hasta la fecha sobre esta complicación.
¿Cuál es el riesgo de desprendimiento de retina?
El resultado principal del metaanálisis mostró que el riesgo de desprendimiento de retina regmatógeno tras una inyección intravítrea de anti-VEGF es del 0,012%, lo que equivale aproximadamente a un caso por cada 8.675 inyecciones.
Además, cuando los autores analizaron únicamente los casos diagnosticados durante los primeros 90 días tras la inyección, el riesgo fue prácticamente idéntico: 0,013%, equivalente a un caso por cada 7.692 inyecciones. Estos resultados refuerzan la consistencia de las estimaciones obtenidas.
Riesgo por procedimiento frente a riesgo por ojo tratado
Un aspecto relevante del estudio fue la diferenciación entre el riesgo asociado a cada inyección y el riesgo acumulado por ojo tratado.
Dado que muchos pacientes reciben múltiples inyecciones a lo largo de los años, los autores analizaron también el riesgo por ojo. En este caso, la incidencia estimada fue del 0,08%, equivalente aproximadamente a un caso por cada 1.250 ojos tratados.
Esta medida puede reflejar mejor la experiencia real de los pacientes sometidos a tratamientos prolongados.
¿Aumenta el riesgo con las inyecciones repetidas?
Uno de los estudios incluidos evaluó el riesgo acumulado a largo plazo y observó que la probabilidad de desprendimiento de retina aumentaba progresivamente con el número total de inyecciones recibidas.
La incidencia acumulada pasó del 0,15% tras 10 inyecciones al 0,54% tras 50 inyecciones durante un seguimiento de diez años. Sin embargo, los autores señalan que el riesgo asociado a cada inyección individual no aumentó significativamente, sugiriendo que el incremento observado se debe principalmente a la exposición acumulada y no a que cada nueva inyección sea más peligrosa que la anterior.
Posibles mecanismos implicados
El análisis de los estudios incluidos aporta información interesante sobre cómo podrían producirse estos desprendimientos.
Varios trabajos observaron que entre el 60% y el 70% de las roturas retinianas aparecían cerca del cuadrante donde se había realizado la inyección. Además, muchos de los desprendimientos se diagnosticaron durante las primeras semanas posteriores al procedimiento.
Estos hallazgos sugieren un posible mecanismo mecánico relacionado con la entrada escleral de la aguja, aunque los autores subrayan que los datos disponibles no permiten establecer una relación causal definitiva.
Comparación con otras complicaciones
Según los resultados del estudio, el desprendimiento de retina es incluso menos frecuente que otras complicaciones asociadas a las inyecciones intravítreas, como la catarata traumática, la hemorragia vítrea o la inflamación intraocular no infecciosa.
Estos datos refuerzan el excelente perfil de seguridad de los tratamientos anti-VEGF utilizados actualmente en retina.
La importancia de la educación del paciente
Aunque la incidencia es muy baja, el desprendimiento de retina sigue siendo una complicación potencialmente grave. Algunos de los estudios incluidos mostraron que más de la mitad de los pacientes presentaban afectación macular en el momento del diagnóstico, circunstancia que puede comprometer el pronóstico visual.
Por este motivo, los autores destacan la importancia de informar adecuadamente a los pacientes sobre los síntomas de alarma, como la aparición de fotopsias, un aumento brusco de moscas volantes o defectos en el campo visual. El reconocimiento precoz de estos síntomas podría ser más útil que establecer revisiones adicionales sistemáticas en pacientes asintomáticos.
El caso particular de la retinopatía diabética proliferativa
El estudio también recoge datos sobre desprendimiento de retina traccional en pacientes con retinopatía diabética proliferativa avanzada. En este contexto, uno de los trabajos incluidos observó una incidencia del 3,6%, una cifra notablemente superior a la observada para el desprendimiento regmatógeno.
Sin embargo, los autores insisten en que se trata de una situación clínica diferente, relacionada con la presencia de tejido fibrovascular activo y con mecanismos fisiopatológicos distintos, por lo que estos resultados no deben extrapolarse al resto de pacientes tratados con anti-VEGF.
Limitaciones del estudio
La mayoría de los trabajos incluidos fueron observacionales y retrospectivos, lo que limita la calidad global de la evidencia. Además, existía información escasa sobre variables potencialmente relevantes, como la longitud axial, el estado del vítreo, la localización exacta de la inyección, el calibre de la aguja o las características de la interfase vitreorretiniana.
Los autores consideran que futuros estudios prospectivos y registros específicos podrían ayudar a identificar factores de riesgo concretos y optimizar aún más la seguridad del procedimiento.
Conclusión
Esta revisión sistemática y metaanálisis aporta la estimación más sólida disponible hasta la fecha sobre el riesgo de desprendimiento de retina tras las inyecciones intravítreas de anti-VEGF. Los resultados muestran que se trata de una complicación rara, con una incidencia aproximada de un caso por cada 8.675 inyecciones y un caso por cada 1.250 ojos tratados.
A pesar de su baja frecuencia, la posibilidad de afectación visual significativa hace imprescindible mantener una adecuada educación de los pacientes y continuar investigando los factores que puedan influir en su aparición.
